El cambio climático y su necesaria solución.

Por más que algunos gobiernos a lo largo del planeta insistan en negarlo, la verdad es que estamos comenzando a vivir las consecuencias más terribles de todos los contaminantes que vertimos a la atmósfera cotidianamente.

Por un lado hemos acabado con la mitad de la vida animal salvaje que abundaba en el planeta hace 40 años, al tiempo que cada año vemos más ciclones y huracanes —cada vez más al norte del Ecuador— sequías y oleadas de calor que están devastando a los países más pobres en el sur, generando con ello migraciones masivas de campesinos y otros desempleados hacia el norte próspero, al tiempo que respiramos un aire que cada vez contiene más CO2 y otras partículas nocivas que por sus efectos ya desafían a los sistemas de salud con consecuencias perdurables y hasta letales en el ser humano.

No hablaremos de la amenaza muy real de perder nuestras líneas costeras y sus ciudades bajo el efecto del derretimiento de los polos, porque más allá de todo esto, el asunto principal es que podemos revertir muchos de los efectos negativos del calentamiento global si tomamos las acciones correctas en las próximas décadas.

Uno de los debates más grandes está en la cantidad de gases de efecto invernadero —también conocida como ‘huella de carbono’— que cada país emite. Y es que mientras más industrializado un país, más grande es esta huella, y mayor es el promedio con el que sus habitantes contribuyen a estos efectos negativos en el mundo. Si bien es cierto que China es hoy el país más contaminante del mundo—responsable por hasta la mitad de los gases que se emiten en el planeta— también es verdad que el estado actual de devastación proviene de la acción previa de otros países industrializados, que a lo largo de la historia han vertido a la atmósfera un volumen tal de carbono que hace palidecer todo lo que contaminó en estas tres últimas décadas el gigante asiático, durante su despegue económico.

Y es justamente por eso que una buena parte de la carga de la solución recae previsiblemente en los países que comenzaron con la contaminación a escala masiva: Es a partir de las regulaciones que zonas comerciales como la Unión Europea han impuesto a la venta de productos en sus países que elementos nuevos de seguridad y salud para la manufactura de productos han podido ser adoptados por sus socios comerciales a lo largo del planeta. De este mismo modo, la proliferación de métodos de producción y tecnologías limpias tendrá que ser vigorosamente liderada por los países ricos, para lograr un abaratamiento que ayude a su distribución entre los paises con menos recursos, en el menor tiempo posible.

Si bien dependemos en gran medida de nuestros gobiernos, también es una tarea de todos, porque todos podemos poner nuestro grano de arena; por un lado prefiriendo a quienes ofrecen y emplean estas tecnologías verdes, ocupándonos activamente de reducir nuestra propia huella de carbono, y por el otro lado, ejerciendo presión en nuestros propios gobiernos, para tomar una ruta alternativa en sus políticas ambientales. El futuro está en nuestras manos.

Crédito: Kurzgesagt – In a Nutshell